¿Qué es el desprendimiento de retina?
El desprendimiento de retina ocurre cuando la retina —la capa de tejido sensible a la luz que recubre el fondo del ojo— se separa de la pared a la que normalmente está adherida. Al separarse, esa zona de la retina deja de recibir oxígeno y nutrientes y deja de funcionar, lo que produce pérdida de visión en la parte afectada.
Se puede comparar con el papel tapiz que se despega de una pared: mientras está pegado cumple su función, pero al desprenderse, deja de servir. Es una de las urgencias más importantes en oftalmología.
¿Cuáles son los síntomas y señales de alarma?
Los síntomas suelen aparecer de forma repentina y sin dolor. Las tres señales clásicas son:
- Moscas volantes (miodesopsias): puntos, hilos o telarañas que flotan en la visión y aparecen de golpe o aumentan mucho de cantidad.
- Destellos de luz (fotopsias): chispazos o relámpagos breves, más notorios en la visión lateral o en penumbra.
- Cortina o sombra: la sensación de que un telón oscuro tapa una parte del campo visual y avanza con las horas o días.
También puede haber visión borrosa o la sensación de que «falta» un trozo de visión. Ante cualquiera de estos síntomas, se debe acudir a un oftalmólogo el mismo día.
¿El desprendimiento de retina duele?
No. En la gran mayoría de los casos el desprendimiento de retina no produce dolor, porque la retina no tiene receptores del dolor. Este es uno de los motivos por los que muchas personas lo subestiman y retrasan la consulta. La ausencia de dolor no significa que sea leve: lo que importa son los síntomas visuales, no la molestia.
¿Por qué se produce? Causas y factores de riesgo
La causa más frecuente es un desgarro o rotura en la retina que permite que el líquido del interior del ojo pase por detrás y la despegue (desprendimiento regmatógeno). Otras causas incluyen la tracción de tejido cicatricial (frecuente en la diabetes) o la acumulación de líquido por inflamación.
Tienen mayor riesgo las personas con:
- Miopía alta (el factor de riesgo más común).
- Cirugía de catarata previa u otras cirugías oculares.
- Traumatismos o golpes en el ojo.
- Antecedente personal de desprendimiento en el otro ojo, o antecedentes familiares.
- Edad entre 50 y 70 años.
- Diabetes con retinopatía avanzada.
- Lesiones predisponentes como la degeneración en empalizada (lattice).
¿Es una emergencia? ¿Cuánto tiempo tengo?
Sí, es una emergencia oftalmológica. El factor decisivo es si la mácula —la parte central de la retina, responsable de la visión fina para leer y reconocer rostros— sigue adherida o no.
- Si la mácula aún está pegada, el objetivo es operar con rapidez (idealmente en horas o pocos días) para conservar la visión central.
- Si la mácula ya se desprendió, sigue siendo urgente, pero el pronóstico visual puede ser más limitado.
Por eso no debe esperarse «a ver si mejora». Cada día sin tratamiento puede traducirse en menos visión recuperable.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico lo realiza el oftalmólogo mediante un examen de fondo de ojo con la pupila dilatada, que permite ver la retina directamente. En algunos casos se complementa con estudios de imagen como la ecografía ocular (útil cuando una hemorragia impide ver el fondo) o la tomografía de coherencia óptica (OCT) para evaluar la mácula. Es un diagnóstico rápido e indoloro.
¿Cuál es el tratamiento? ¿Necesito cirugía?
El desprendimiento de retina se trata casi siempre con cirugía o láser. La técnica depende del tipo, la localización y el tiempo de evolución:
- Fotocoagulación con láser o crioterapia: sella desgarros pequeños o detenciones tempranas antes de que la retina se desprenda por completo.
- Retinopexia neumática: se inyecta una burbuja de gas dentro del ojo para empujar la retina a su sitio, en casos seleccionados.
- Cerclaje o banda escleral: se coloca una banda de silicona alrededor del ojo para acercar la pared a la retina.
- Vitrectomía: la cirugía de retina más frecuente; se retira el gel vítreo y se reaplica la retina, a menudo usando gas o aceite de silicona como soporte temporal.
Tras la cirugía puede ser necesario mantener cierta posición de la cabeza durante unos días y evitar viajar en avión mientras haya una burbuja de gas en el ojo, ya que los cambios de presión pueden ser peligrosos.
¿Se recupera la visión después de la cirugía?
En muchos casos sí, sobre todo cuando el tratamiento se realiza a tiempo y la mácula no se había desprendido. La recuperación visual puede ser gradual a lo largo de semanas o meses. Cuando la mácula ya estaba afectada, la visión puede mejorar pero no siempre vuelve por completo. La cirugía consigue reaplicar la retina en la mayoría de los casos, aunque a veces se necesita más de una intervención.
¿Se puede prevenir?
No siempre se puede prevenir, pero el riesgo se reduce y se detecta a tiempo con estas medidas:
- Revisiones de fondo de ojo dilatado periódicas, especialmente si tienes miopía alta, diabetes o antecedentes.
- Tratar a tiempo los desgarros de retina con láser antes de que progresen.
- Proteger los ojos ante actividades de riesgo de golpes.
- Consultar de inmediato ante moscas volantes nuevas, destellos o una sombra en la visión.
¿Cuándo debo acudir al oftalmólogo de inmediato?
Acude el mismo día si notas, de forma repentina: muchas moscas volantes nuevas, destellos de luz persistentes, una cortina o sombra que tapa parte de tu visión, o pérdida brusca de visión. Es preferible una consulta urgente que resulte en falsa alarma a perder la oportunidad de salvar la visión.
Preguntas frecuentes
Este artículo tiene fines informativos y educativos y no sustituye una consulta médica. Si presentas síntomas de desprendimiento de retina, acude a un oftalmólogo de inmediato. Para una evaluación personalizada, agenda una cita con el Dr. Francisco Dacarett escribiendo al 📱+504 9718‑7044







